Santiago 5

Cartas Generales

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I Pedro →
1 Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros. a
2 Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados; b
3 vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y su herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado riquezas en estos días que son los últimos. c
4 Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. d
5 Habéis vivido sobre la tierra regaladamente y os habéis entregado a los placeres; habéis hartado vuestros corazones en el día de la matanza. e
6 Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste. f

Bienaventurados los pobres

7 Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Señor. Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías.
8 Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Señor está cerca. g
9 No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas.
10 Tomad, hermanos, como modelo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.
11 Mirad cómo proclamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Habéis oído la paciencia de Job en el sufrimiento y sabéis el final que el Señor le dio; porque el Señor es compasivo y misericordioso. h

Instrucciones

12 Ante todo, hermanos, no juréis ni por el cielo ni por la tierra, ni por ningún otra cosa. Que vuestro sí sea sí, y el no, no; para no incurrir en juicio. i
13 ¿Sufre alguno entre vosotros? Que ore. ¿Está alguno alegre? Que cante salmos.

Unción de los enfermos, confesión y oración

14 ¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. j
15 Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.
16 Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.
17 Elías era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. k
18 Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. l
19 Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte, m
20 sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados. n
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Referencias Cruzadas

a

Versículo 1

Lk 6:24 .

b

Versículo 2

Mt 6:19 .

c

Versículo 3

Ps 21:10 ; Prov 11:4 ; Jud 16:17 .

d

Versículo 4

Lv 19:13 ; Dt 24:14 – 15 ; Mal 3:5 .

e

Versículo 5

Jer 12:3 ; Lk 16:19 – 25 .

f

Versículo 6

Sab 2:10 – 20 .

g

Versículo 8

Lk 21:19 ; Heb 10:36 / Heb 10:25 ; 1 Pt 4:7 .

h

Versículo 11

Ex 34:6 ; Ps 103:8 .

i

Versículo 12

Mt 5:34 – 37 .

j

Versículo 14

Mk 6:13 .

k

Versículo 17

1 Kgs 17:1 ; Lk 4:25 .

l

Versículo 18

1 Kgs 18:45 .

m

Versículo 19

Mt 18:15 ; Gal 6:1 .

n

Versículo 20

Prov 10:12 ; 1 Pt 4:8 .

📝

Notas del Capítulo

Versículo 1-6

Continuando con el tema del carácter transitorio de la vida en la tierra, el autor señala la ruina inminente de los impíos. Denuncia a los ricos injustos, cuyas víctimas claman al cielo pidiendo juicio sobre sus explotadores (Stg 5,4-6). La decadencia y corrosión de las costosas vestiduras y metales, que simbolizan la riqueza, demuestran su inutilidad y presagian la destrucción de sus poseedores (Stg 5,2-3).

Versículo 6

El autor no tiene en mente ningún delito específico en las comunidades de sus lectores, sino que se hace eco del tema del Antiguo Testamento de la dura opresión de los pobres justos (véase Pr 1,11; Sb 2,10, 12, 20).

Versículo 7

La lluvia temprana y la tardía: una expresión relacionada con la temporada agrícola en la antigua Palestina (véase Dt 11,14; Jer 5,24; Jl 2,23).

Versículo 7-11

A los oprimidos por los ricos injustos se les recuerda la necesidad de paciencia, tanto al soportar los sufrimientos de la vida humana (Stg 5,9) como en su espera de la venida del Señor. Es entonces cuando recibirán su recompensa (Stg 5,7-8, 10-11; cf. Heb 10,25; 1 Jn 2,18).

Versículo 12

Esta es la amenaza de condenación por el abuso de los juramentos (cf. Mt 5,33-37). Por el cielo o por la tierra: estas palabras eran sustitutos de la forma original de un juramento, para eludir su fuerza vinculante y evitar pronunciar el santo nombre de Dios (véase Ex 22,10).

Versículo 14

En caso de enfermedad, un cristiano debe pedir a los presbíteros de la iglesia, es decir, aquellos que tienen autoridad en la iglesia (cf. Hch 15:2, 22-23; 1 Tm 5:17; Tit 1:5). Ellos deben orar por la persona y ungirla con aceite; el aceite se usaba con fines medicinales en el mundo antiguo (véase Is 1:6; Lc 10:34). En Mc 6:13, los Doce ungen a los enfermos con aceite en su viaje misionero. En el nombre del Señor: por el poder de Jesucristo.

Versículo 15

Los resultados de la oración y la unción son la salud física y el perdón de los pecados. La Iglesia Católica Romana (Concilio de Trento, Sesión 14) declaró que esta unción de los enfermos es un sacramento “instituido por Cristo y promulgado por el bienaventurado Santiago el apóstol”.

Versículo 20

Cuando un cristiano contribuye a la conversión de un pecador, el resultado es el perdón de los pecados y la reincorporación del pecador a la vida de gracia.